En realidad, estoy emocionada por comenzar el nuevo curso. He estado esperando este día desde que terminé los exámenes de Junio. ¿Ironía? Tristemente, NO. Además, este curso tengo motivación extra, pero antes de explicarlo, os quiero recordar algo que publiqué antes de irme a Nueva York:
Mis compañeros de la facultad no necesitarán aclaración, pero a los demás os contaré que cuando miré las asignaturas para organizar mi horario, me encontré con que NO HABÍA SEPARACIÓN POR APELLIDOS. Ahora la pregunta es: ¿A quién tengo que abrazar? Tengo que enterarme. Sería un puntazo que me encontrara a la profesora de la que hablaba y me dijera: "¿Dónde está mi café?". Ja ja JA. Luego yo me ocuparía de asesinar de la forma más dolorosa posible a la persona que le hubiera contado mi plan. Ja ja... JA. Y ya no hablemos si me enterara de que alguien le ha pasado mi blog a un profe. JA. Pero vamos, coincidencias curiosas.
Hoy mismo me he hecho las fotos de carnet para poner en las fichas. Me he acordado de casualidad, y he pensado que tampoco importaba demasiado si no tenía muy buen aspecto. Bien, pues he clavado la cara de voyapasarenlafacultad11horasaldía. Yo a los profesores sólo les pido que por favor no me griten. No sé qué le pasa a la gente que se comunica conmigo gritando. Como la de Alemán, que es semiamable pero gritando. ¿Por qué grita? Yo no grito. No entiendo que me grite. Yo la entiendo si me habla normal. Me pone nerviosa si me grita. Es una señora loca que grita.
De todas formas, durante el finde he cargado las pilas. Por un lado, el cumpleaños de Marta G. en Yepes, que más que cumpleaños parecía una boda gitana. Estuvimos comiendo desde las doce hasta las cuatro de la tarde. Marta, como buena anfitriona, nos trató fenomenal, con muchísimo tacto. Después del cuarto bostezo, yo esperaba que en cualquier momento le dijera a su novio: "Venga, Nono, vámonos a dormir, que esta gente se querrá ir a su casa". Para nada hizo tal cosa. Lo que le dijo a Nono fue: "Vamos soltando los perros, que esta gente se querrá ir corriendo a su casa". Y vaya que si los soltaron. Y grandes como búfalos que eran.
Pero para cosas grandes el señor negro con túnica que me ha hecho hoy un placaje en el Rastro. Paula ha pasado entre dos puestos y yo me disponía a seguirla, pero el señor grande negro con túnica ha aparecido de la nada, me ha empujado y me ha tirado. Y no os penséis que me ha ayudado a levantarme, no. SE HA PIRADO. Y no os imagináis lo grande, fuerte y malo que era...
Afortunadamente, me encuentro bien, con ánimo suficiente para levantarme mañana, sonreírle a la vida y prenderle fuego a todo.
...


