domingo, 8 de mayo de 2011

Volver al instituto

Hace unos días me encontré a mi tutora de 2º de la ESO en el metro. No se acordaba de mi nombre pero sí de mi segundo apellido después de 9 años, porque así son los profesores. Me invitó a volver...

VOLVER. Siempre pensé que volvería convertida en profe para poder decir: "Volvemos a encontrarnos... Lo sé. Sé que te hubiera gustado verme de cajera en el Champion. Pero afortunadamente, no todos los profesores son la basura tan grande que tú eres, y gracias a ellos puedo estar hoy aquí. Y ahora, hazme sitio en el despacho. Tengo que colocar mis Barbies"

Sí. Volver como profe. O en su defecto...


Es curioso lo mucho que se puede meter la pata en 5 minutos de conversación, que fue lo que duró el trayecto, aunque la pobre qué iba a saber. Me preguntó por Miriam. Bien. Es mi amiga. Pero luego empezó a nombrar a más gente y cada cual me daba más asco.

Pero el remate fue hablarme del Jefe de Estudios, que es el mejor ejemplo que se me ocurre de la frase: "Es usted una persona ridícula". Miguel, se llama, y no tengo fotos, pero os lo podéis imaginar como Seymour Skinner porque es igual de patético. Es más, como había varios jefes de estudios, nunca me acordaba de que él lo era. ¿Por qué? Pues porque tenía menos autoridad que la conserje. Y no es una forma de hablar. 

En 2º de Bachillerato, los que teníamos una clase en todo el día, nos volvíamos a casa cuando acababa. Un día, sin embargo, apareció él en la puerta. De hecho, por fuera de la puerta de entrada al patio. Nos dijo que no podíamos salir, y a pesar de nuestro intento de diálogo, nos despidió con un "Venga, HASSSTA LUEGOOOOO..." moviendo la manita con superioridad. 


Fuimos entonces a buscar a la otra Jefa de Estudios, que es otra que tal baila. Nos dijo algo así como que si Miguel no nos dejaba salir, por algo sería, y que nos fuéramos a estudiar a la biblioteca. ¿¿PERDÓN?? La "biblioteca" de mi instituto estaba SIEMPRE cerrada y jamás nos han dejado estudiar ahí, porque había que venir "estudiao de casa".


Por fin encontramos a la directora, y al explicarle lo ocurrido nos dijo que teníamos todo el derecho a salir si sólo teníamos una asignatura. Nos acompañó a la puerta y ella misma apretó el botón de apertura. Cuando la puerta sea abrió, pasamos por delante de Miguel diciéndole en su mismo tono: "HASSSSTA LUEGOOOOO". Y allí se quedó refunfuñando y lanzando amenazas al aire hasta que sólo le veíamos mover la boca a lo lejos.

Tengo ganas de verle. La humillación hace juego con sus ojos. [EDITO: Además, él siempre que me ve viene a saludarme con alegría y JAMÁS me ha dado clase, ni sabe mi nombre. Le sueno, PUNTO]

 ¡Y además aún tengo que recoger mi TÍTULO! Después... Después ya veremos...


9 comentarios:

  1. Yo soy muy fan de mi instituto.
    Sigo yendo los viernes por la tarde a jugar al fútbol (jugamos alumnos o ex-alumnos contra profesores y tienen la esperanza de verme jugar en su equipo algún día... yo también), me paso por allí de vez en cuando y me siguen invitando a diversos eventos como despedidas de profesores, exposiciones, charlas en las que tengo que motivar a niñatos de la ESO a que continúen estudiando...
    Guardo muy buenos recuerdos, la verdad.

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  2. Pues fíjate que yo recuerdo esa etapa como un erial de tedio en el que lo mejor eran mis amigos, que aún hoy conservo. Es cierto que tuve algunas profesoras que eran unos malos bichos (especialmente una de matemáticas en 1º de BUP y otra de dibujo en 3º) y que los profesores de matemáticas, salvo ciertas excepciones, no me animaron especialmente a estudiar la asignatura.

    Sin embargo, mientras que no me apetecería volver a la facultad por las mierdas de temporadas de exámenes (y currar como un cabrón sin cobrar, todo hay que decirlo), lo de volver al instituto no se me pasa por la cabeza porque me aburriría terriblemente.

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  3. Sí te sirve de consuelo, yo guardo buenos recuerdos del instituto, pero es igual de mierda que el tuyo.No tengo buenos recurdos por el instituto en sí, sino por algunas personas (2 ó 3) que conocí y que son muy buenas amig@s.

    Los institutos son granjas de hormonas, siempre lo he pensado. Y los pobres granjeros pues...sufren.

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  4. También tuve profesores muy buenos, he de decirlo. Por ejemplo Mª José de Inglés, o la directora que daba Lengua Española. Y Adolfo de Artesanía y Comunicación Audiovisual... Isabel de Plástica... ¡Qué recuerdos!
    Igualmente, preferiría verlos FUERA del instituto.

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  5. Si te sobra gasolina, pasate por el Ciudad de Los Angeles. Pero cierra la puerta antes de quemarlo y no avises.

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  6. No se os ocurra a ninguno jamás venir a Yepes. Lloraríais. Y eso que hay algún profesor competente que al menos intenta que los alumnos aprendan (aunque la mitad de alumnos sean unos catetos), pero la otra parte de profesores, unos tienen aire de superioridad y otros son unos incompetentes. Me quedo con los cercanos que a la vez transmitían algo.

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  7. Yo es que solo quiero volver para hacer lo que muestra tu dibujo, pero como creo que lasconsecuencias podrian ser peores he decidido que si me encuentro a algun/a indeseable profesor/a/conserjedemierda que solo les escupire

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  8. Muerte a todos mis ex-profesores. Bueno, muerte no, pero zozobra eterna, sí, por favor. Salvo a... ehm... sí...

    A todos.

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